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Capturar sensiblidad y hacerla permanente

Una vez leí por ahí que la etimología de la palabra recordar nace del latín recordare, compuesto por el prefijo re- (de nuevo) y cordare, que trae consigo la definición de cor, cordis (corazón).

En la antigüedad se creía que la memoria se alojaba en el corazón (yo también lo creo, por lo menos las memorias sensibles), por eso pienso que crear, cualquiera sea el hecho artístico, implica dejar una huella en la memoria cultural.

Me gusta pensar a la fotografía como la captura de la impermanencia del mundo, que se vuelve permanente (por lo menos en apariencia) -ya que la digitalidad y la permanencia de los productos digitales es oOotro tema-.

El instante preciso, el presente fotografiado se convierte en eterno y la memoria se torna permanente.

Hago fotos a personas que usan su cuerpo como herramienta o como medio para mover, ya sea de manera física, tanto como mover energías, emociones o creencias. Ese nivel de sutilezas que son propias de la sensibilidad de cada persona, es lo que me llama fuertemente ser fotografiado.

Hago fotos que en su mover, en su afán de ser ellxs mismxs, me muestran su verdad y yo amorosamente la tomo, capturo y transformo en fotos.

Fotografío lo que percibo.